‘El Rey’ Zambada asegura que pagó sobornos al Gobierno de Calderón a nombre del cartel de Sinaloa

El juicio contra Joaquín El Chapo Guzmán entró en terreno pantanoso en su quinto día, tras el narco Jesús El Rey Zambada asegurar durante el interrogatorio de la defensa que hizo pagos millonarios a Genaro García Luna, que estuvo al frente de la Agencia Federal de Investigaciones durante el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012). También citó un intento de soborno a un asesor del gobierno del Distrito Federal (ahora Ciudad de México) cuando Andrés Manuel López Obrador era alcalde.

Zambada, el primer cooperante de la fiscalía en la causa contra Guzmán, explicó ante el jurado en Brooklyn que realizó en concreto dos pagos entre 2005 y 2006 para garantizar la protección de su hermano mayor Ismael El MayoZambada, jefe del cartel de Sinaloa, y evitara así que fuera detenido. El primer soborno, que se produjo en un restaurante, ascendía a tres millones de dólares. A este siguió otro de entre tres y cinco millones cuando García Luna ya estaba al frente de la Policía Federal.

“¿Se reunió con García Luna en un restaurante?”, le preguntó el abogado William Purpura. “Sí”, respondió Jesús Zambada. El efectivo iba en un maletín y tenía como propósito conseguir que se nombrara como jefe de la policía en Culiacán a una persona de confianza del cartel, para así “tenerlo en su bolsillo”. El letrado ya le preguntó antes si El Mayo habría estado dispuesto a ir lo más alto posible en política con la trama de corrupción y comprar si hacía falta al presidente de México. “Tal vez”, afirmó desde en el interrogatorio.

Zambada dejó claro que se trataba de dinero de El Mayo. Con este soborno buscaba, explicó, que la agencia de seguridad tratara de “no interferir en la operaciones de narcotráfico del cartel ni en su arresto”. Además, indicó que García Luna tenía “un compromiso en firme” con el clan formado por los hermanos Beltrán Leyva. Para garantizar la protección de la organización, añadió, juntaron 50 millones de dólares que desembolsaron a través de los sicarios Édgar Valdez Villareal, La Barbie, y José Gerardo Álvarez Vázquez, El Indio.

Siempre buscando garantizar la seguridad del cartel de Sinaloa, el hermano menor de Ismael El Mayo Zambada hizo referencia a Gabriel Regino, subsecretario de Seguridad Pública con López Obrador cuando estaba al frente de la alcaldía de la capital mexicana. Habló de un pago de “algunos millones” que se realizó en 2005, sin precisar la cantidad. En este caso se hizo anticipando que podría llegar a ocupar el mismo cargo que Genaro García Luna. Entonces López Obrador, el candidato de la coalición liderada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), lideraba las encuestas a las elecciones presidenciales. Regino ha negado a través de su cuenta de Twitter haber recibido algún soborno de parte de Zamabada.

Para la defensa de El Chapo, el pago de sobornos es una evidencia relevante para demostrar que el acusado era un mandado de El Mayo. Durante el fin de semana se filtró una conversación privada que las partes mantuvieron al margen de la corte, en la que la defensa afirmó que El Rey había declarado que realizó varios pagos a altos funcionarios en nombre de su hermano mayor. La corrupción centró así el tramo final del interrogatorio a El Rey.

El abogado Jeffrey Lichtman ya anticipó el pasado martes, al presentar los alegatos de apertura del juicio, que había una parte de la historia sobre el cartel de Sinaloa que no quiere contar el ministerio público y citó expresamente la trama de corrupción. “Mayo Zambada siguió pagando al Gobierno mexicano, presidente a presidente, dos a la vez, y por algún motivo sigue libre”, afirmó.

El Rey ya dijo la semana pasada que desembolsó personalmente 300.000 dólares al mes a funcionarios cuando lideraba Ciudad de México. Explicó que lo hacía para garantizar la protección de los envíos de droga y hacer descarrilar investigaciones policiales contra el cartel. Pero también dijo que El Mayo y El Chapo se encargaban, como líderes de la organización, de sobornar a las autoridades de más alto nivel.

Jesús Zambada fue arrestado hace una década y extraditado a Estados Unidos hace cuatro años. Sigue a la espera de que se dicte su sentencia. Aceptó cooperar para así reducir la pena y conseguir protección para su familia. William Purpura presionó al testigo para cuestionar sus verdaderas intenciones. “Usted sabía que si cooperaba podría evitar pasar el resto de sus vida, día tras día, en prisión hasta morir”, le recriminó, “su esperanza absoluta es que la fiscalía pida una reducción de su sentencia”.

El abogado de la defensa a cargo del interrogatorio mostró al jurado dos listas en las que detallaba las reuniones que tuvo Zambada para preparar su testimonio desde el estrado, solo dos semanas después de llegar a Estados Unidos. “Decidí que cooperar era el camino que iba a seguir”, respondió, “la decisión final sobre mi caso corresponde al juez”. Otro de los que se espera testifique es Vicente Zambada Niebla, El Vicentillo, hijo de Ismael, también está bajo custodia en Estados Unidos.

Este domingo falleció en México a causa de infarto de Héctor Beltrán Leyva, El H. Estaba en la misma causa que Joaquín Guzmán en la corte federal del distrito de Brooklyn, aunque había logrado evitar su extradición a Estados Unidos. “¿Sospechoso?”, se preguntó el abogado Eduardo Balarezo. El único hermano que queda con vida es Alfredo, apodado El Mochomo, que se encuentra en Washington y podría ser otro de los testigos.

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