Los senadores no pudieron con la austeridad extrema y sí se darán unos lujitos

El pasado 4 de septiembre los senadores iniciaron formalmente sesiones en un ambiente de austeridad en el que incluso no se veían los típicos cacahuates, zanahorias, jícamas, almendras y fruta que tenían en la cafetería privada del salón de plenos. Sin embargo, la mesura duró poco.

Después de este primer día, Ricardo Monreal, coordinador de la bancada de Morena, anunció que “harían un esfuerzo para que el servicio de las edecanes regresará, al menos en el día de la sesión, para que puedan atender a las senadoras y senadores. Esto, luego de que los legisladores tuvieron dificultades para recorrer todos los escaños para poder salir por su agua o café.

Asimismo, y de acuerdo con Excélsior, la Cámara Alta repondrá el servicio de comida ligera para los senadores que estén en sesiones del pleno, con semillas y chapatas, cuando las horas de trabajo rebasen las 15 horas.

on esto, los propios senadores estarían invalidando algo que ellos mismos acordaron como una primera instancia para fomentar el ahorro legislativo: Acuerdo por el cual se Establecen Criterios y Medidas de Austeridad Presupuestal en el Senado.

Dicho convenio establecía entre otras cosas: el recorte de vales de gasolina; pago de servicio de telefonía celular; gastos médicos mayores, así como la reducción de la estructura administrativa; de honorarios para la contratación de personal; alimentos en reuniones de trabajo; de contrataciones de personal directo para senadores; de apoyo a senadores en días de sesión; de alimentos en días de sesión y eliminación de frutas, semillas y bebidas especiales.

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