El dueño de RIU acusado de corrupción en Miami

Es el empresario más mediático del momento. El copropietario de RIU Hotels, Luis Riu, ha pasado del anonimato más absoluto a copar todas las portadas de los periódicos esta semana. Y ahora, unos días después de su detención en Miami por haber cometido presuntamente un delito de corrupción, da la cara y se defiende de las acusaciones que le han llevado a pagar 20.000 dólares (unos 16.000 euros) para poder recuperar la libertad.

Luis Riu mantiene que es inocente y se muestra convencido de que el proceso se «resolverá pronto». De acuerdo a EL MUNDO / El Día de Baleares, el ejecutivo de RIU reconoce errores en su gestión de la reforma del RIU Plaza Miami Beach que ha desencadenado toda esta situación, pero niega haber incurrido en ningún delito. «No todo lo hacemos perfecto, pero lo que sí que le puedo decir es que no he hecho nada impropio y que ninguna de nuestras gestiones en el proyecto del RIU Plaza Miami Beach constituye un delito», apunta al ser preguntado por las acusaciones de la Fiscalía.

El directivo asegura que las acusaciones «son totalmente falsas e infundadas», se declara «inocente» y anuncia que tiene «muchas ganas de poder demostrarlo ante los tribunales». Riu reconoce que este proceso tendrá «un efecto injusto» sobre la imagen de la compañía, aunque confía en que «en el largo plazo pese más el trabajo bien hecho durante más de 60 años que este proceso en el que ahora nos encontramos».

Mantiene que RIU no obtuvo ningún trato de favor por parte de las autoridades y recuerda que «el hotel estuvo cerrado durante varios meses a la espera de pasar por todas las inspecciones y revisiones en las que se certificó hasta el más mínimo detalle que se cumplía con toda la normativa».

Y aunque nada más obtener las licencias el ex responsable de construcciones de Miami Mariano Fernández (también acusado en la causa) empezó a solicitar descuentos y estancias gratis en hoteles de la cadena, Luis Riu sostiene que «nunca hubo ninguna petición del señor Fernández a cambio de nada».

En cuanto al polémico correo interceptado por los investigadores en el que Riu sostiene que tenían que «haber seguido sobornando a Miranda y su tropa», el directivo deja claro que «ni era un funcionario público ni los pagos a él eran un soborno, era un ingeniero independiente contratado por RIU para la renovación del hotel». «Cualquier pago fue por servicios prestados y en todo caso, se pretendía incentivar que lo hiciera aun más rápido», se defiende Riu.

Luis Riu reconoce que esta situación afectará a la «imagen de la empresa», aunque agradece el apoyo y las muestras de cariño recibidas de parte de colegas, socios, empleados y clientes. «Sobre todo por ellos vamos a demostrar nuestra inocencia y aclarar toda esta situación», sentencia.

En cuanto a sus planes de futuro, tal y como publicó este diario, Riuconfirma que seguirá adelante «con todos los planes de inversión en Estados Unidos, así como en muchos otros destinos de América, Europa, África y Asia». «Acabamos de anunciar un plan de inversión de 2.500 millones de euros para los próximos cinco años en la compra de hoteles y terrenos, construcciones y renovaciones, nuestros planes siguen intactos y tenemos la certeza de que continuaremos trabajando, creciendo y creando empleo en todos nuestros destinos», aseveró.

Críticas en Baleares

Llegados a este punto de la conversación, Luis Riu se muestra convencido de que no habrá ningún tipo de represalia en Estados Unidos sea cual sea el desenlace del proceso. «No, en absoluto, no puede haber represalias cuando no hemos hecho nada malo», afirma tajante. Y confía en que no suponga ningún quebranto económico para RIU, aunque reconoce «que la situación no es fácil». No obstante, se muestra «tranquilo» porque opina que «se resolverá pronto».

En los últimos días su socio, el turoperador TUI, ha caído con fuerza en Bolsa, aunque el dueño de RIU no se siente responsable «en absoluto». Alega que «hay varios factores que pueden influir en la cotización de la acción».

Sobre las críticas políticas que han surgido en Baleares por el posible daño causado a la imagen internacional de las islas, el ejecutivo reconoció que le «entristece que utilicen este asunto, que no tiene fundamento, para atacar al sector y para intentar poner en entredicho el buen hacer de los hoteleros».

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