Los Goya de las mujeres y el debate en la alfombra roja

En pocas alfombras rojas de los Goya se ha palpado una diversidad de sensibilidades como en esta. El riesgo de elegir un eslogan para una entrega de premios era que no fuese del gusto de todos. Ya no hubo quinielas, como era costumbre. Hubo una pregunta directa que hacerle a todas. El año pasado, Cuca Escribano abrió el debate con un chal bordado: “Más papeles femeninos”, se leía en él. Todas sus compañeras la siguieron y la gala tuvo vida propia. Anoche, con muchísimo tacto, algunas actrices y actores se desmarcaron del leitmotiv ‘El año de la mujer’. ¿Por qué? Porque el problema de la falta de equidad en la industria –que no hace sino reflejar a la propia sociedad– no se solucionará con un brindis al sol, sostuvieron las escépticas. Al contrario: es un primer paso para mejorar las cosas, arguyeron las optimistas. “No es el momento para hablar de temas tan serios sobre una alfombra, no te digo ya del acoso sexual. Eso requiere un debate sosegado y despachos”, nos afearon la pregunta algunas otras. Y otros; esta noche usamos el genérico femenino.

Aída Folch, rodando La cinta de Álex, ópera prima de la directora (la actriz remarca la a) Irene Zoe Alameda y pendiente de estrenar Nameless y I love my mom es la primera a quien preguntamos “Lo que falta es poner en práctica esa reivindicación, ese ruido, espero que sirva para que haya más mujeres cada día en el cine. ¿De quién depende? De que las contraten”. Aunque el eslogan de la noche trataba de la falta de igualdad entre ambos sexos, el hashtag #metoo, sobre el acoso sexual, está demasiado reciente y ese acoso solo puede darse en situación de desigualdad. ¿No ocurre en España? “Hoy he leído que Concha Velasco ha dicho el nombre de un productor, pero está muerto, así que… No es por el hecho de ser actriz. Todas las mujeres del mundo hemos pasado por momentos incómodos. Yo también. Nada grave pero hay que decir ‘por aquí no’. Da mucho miedo cuando alguien del sexo masculino tiene más poder, aunque también abusan de su cargo mujeres”. Aída ha abandonado su sueño de irse a París, donde hace un frío insoportable, y en quince días la tendremos probando suerte en Los Ángeles.

Gustavo Salmerón y su madre Julieta
Gustavo Salmerón y su madre Julieta (Pierre-philippe Marcou / AFP)

Por la alfombra pasan Gustavo Salmerón y su madre, Julieta, actriz primeriza impresionadísima por medio kilómetro de cámaras y micrófonos, según ella misma admite. Gustavo apuesta por una implicación directa del género masculino en erradicar la desigualdad. Esa noche se llevará el Goya al Mejor Documental. Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla apuestan por un guión divertido aunque no ajeno al leitmotiv de la noche, si bien el también chanante Julián López fue muy ácido con la lacra del acoso durante su speach en los premios Feroz. “No vamos a ir por ahí, los Feroz tienen un tono distinto. Nuestro humor [mira a Ernesto] es absurdo y no cáustico. La mujer cobra protagonismo pero queremos centrarnos en lo bueno y en lo que queda por recorrer. De las cinco películas, dos están dirigidas por mujeres y tres protagonizadas por mujeres. Eso es para celebrarlo. El siguiente paso es que el año que viene presenten la gala dos mujeres”. Los dos cómicos admiten ser más conscientes cada día de qué comentario puede ser machista. Y lo evitan. “No es reprimirse sino ser consciente de que eso debe cambiar. Ese tipo de bromas no están bien. No mola hacerlas. Y si una amiga tuya te llama la atención… Yo le hago mucho caso a esto”. Mabel Lozano, nominada por Tribus de la inquisición, se sentía plena en una noche combativa: “La igualdad real no existe. Hombres y mujeres, en la misma profesión, no reciben el mismo salario. ¿Quién concilia? Las mujeres. Hay un trabajo desde las leyes desde las cuotas y de fomentar la conciliación. Y comienza por cómo eduques a tus hijos; reclamamos derechos con los que nacemos. Ahora el cine está mayoritariamente dirigido por hombres, lo vemos solo con sus ojos”. Álvaro Cervantes (La zona) apuesta por abrir la industria a las mujeres: “Es el primer año, en más de 80, que hay una mujer nominada al Oscar a Mejor Fotografía. Esto es inadmisible. El equilibrio en la industria significará que tenemos una industria más sana. Y el camino es la educación de las nuevas generaciones”.

Macarena García y Aldo Comas se han vuelto imprescindibles en los Goya. Son la pareja más excéntrica y glamurosa de la gala y hoy él se reivindica con una americana, diseño de su amigo Juan Avellaneda, con un bogavante de lentejuelas estampado en el lado izquierdo. Se trata de un homenaje a una obra de Dalí, explica Comas. Como Cervantes, apuestan por la educación desde el núcleo familiar. Miguel Ángel Muñoz, que rueda para Antena 3 el thriller Presunto culpable, cree que el problema es cultural y valora lo que hemos progresado en el último siglo. De la misma opinión es Marta Etura: “Falta el trabajo de mujeres que se atrevan a escribir y dirigir y de hombres que sigan escribiendo para mujeres. No podemos perder de vista que venimos de un pasado en el que hace 50 años una mujer no salía de su casa. Mi abuela necesitaba la firma de su marido para abrir una cuenta corriente. Hemos entrado en el mundo laboral hace poco, nos estamos haciendo hueco y la equitatividad aparecerá”. Marta se siente bien haciendo papeles de mujeres fuertes (no se la pierdan en El guardián invisible) pero, sobre todo, de mujeres reales. No le gusta la mujer florero: “Me he negado a hacer ese papel. Hago mujeres que existen y he dirigido teatro. No depende de un abanico rojo o un vestido negro. Es un trabajo diario, de hombres y mujeres”. La actriz, preguntada por el acoso, se pone aún más seria. “Es un tema delicado que hay que hablar con mucho rigor. Debe denunciarse, señalarse y condenarse. Al final, es un abuso de poder y es responsabilidad de todos”.

La actriz Macarena García
La actriz Macarena García (Javier Lizón / EFE)

Eduardo Casanovas no se atreve a sugerir medidas generales. Apuesta por trabajar en la propia área de influencia: “Yo puedo escribir personajes para mujeres porque creo que es lo que hay que hacer. Para cambiar las cosas deben romperse pilares muy sólidos misóginos y heteropatriarcales. Los cambios son lentos. Hay que insistir y no dejar de reivindicar. No será para mañana”. ¿Un sistema de cuotas y obligatoriedad de igualdad salarial? “Rajoy dijo algo como que no nos metamos en eso, ¿no? Es importante meterse en eso”. Leonor Watling, a quien alguien definió como mito erótico inteligente del cine español –calificación que a ella le divierte–, esta noche se pone seria: el tema del acoso no tiene que ver con la industria del cine. “Ha saltado porque para los medios es más jugoso hablar de un productor y una actriz que de una abogada y una secretaria. No tiene que ver con las profesiones sino con el poder. Igualar sueldos sería una buena medida pero no precisamente en el cine. ¿Cómo voy a ganar yo lo mismo que Javier Bardem? (risas). Los sueldos de los actores tienen que ver con otras cosas y no con la igualdad de género, que está más claro en otros oficios. ¿Si lo he sufrido? Sí, pero no me parece el momento para hablar de ello una alfombra roja. Sinceramente, tras seis horas maquillándome no me parece el sitio donde mantener esta conversación, que es muy seria. Debería ser un tema de debate, no de alfombras rojas. Creo que ya se ha abierto y no va a desaparecer independientemente de si llevamos hoy una pegatina. Es un tema para sentarse y hablarlo bien: que la mujer no sea más débil que el hombre, donde no se impongan cuotas sin sentido, donde no sea una reivindicación histórica y se haga pagar a los hombres por algo que esta generación no ha hecho… ¡No a una actriz que ha estado horas maquillándose!”. Leonor sabe reírse de sí misma y vacilar al periodista en las situaciones más insólitas.

Juana Acosta, siempre entre las más elegantes, apuesta por guionistas que escriban personajes femeninos que hablen de la mujer actual. “Me cuesta leer personajes definidos. Por lo general le toca a una hacer el trabajo y darle la dimensión que requiere. Por eso muchas actrices se quejan de que no hay papeles a partir de los 40 y de que no hay mujeres de verdad. Yo reivindico eso”. Nos interesa especialmente la entrevista con Leticia Dolera, que se ha distinguido por abanderar la reivindicación feminista desde cualquier tribuna que se le ofrezca. Naturalmente, desde sus redes sociales, muy activas, pero también en foros, charlas y ante un micro: “No sé por qué lo de hoy debe ser un primer paso. ¿Qué se ha hecho? Bien, ponerlo sobre el papel… La Asociación de Mujeres Cineastas llevamos años trabajando sobre ello, los medios también lo contáis pero necesitamos medidas políticas que se apliquen ya. Las cuotas, por ejemplo: se aplicaron en el cine sueco, al principio se echaron las manos a la cabeza y al contrario, hubo más presencia de películas suecas en certámenes internacionales. El primer paso de los hombres es entender que tienen privilegios y renunciar a ellos para crear un mundo igualitario”.

La actriz Anna Castillo
La actriz Anna Castillo (Javier Lizón / EFE)

Anna Castillo, ganadora de un Goya por El olivo, está menos nerviosa que en ediciones anteriores. Hoy compite con La llamada y ya se ha acostumbrado a la alfombra. Afirma que en la profesión nunca se ha visto en una situación complicada (“Si no, lo diría”) pero sí en la vida real. Sobre la discriminación, más mujeres: “Tiene que entrar en la industria gente nueva: directoras, guionistas. Las escuelas de cine están llenas de chicas. Tienen que darles la oportunidad para esa bocanada de aire fresco”. Quim Gutiérrez, que participa en la nominada Abracadabra, es de los que desconfía de las campañas: “Soy escéptico con las causas que merecen respeto en el momento en que se convierten en moda. Creo que la lucha por igualdad de derechos debe ocurrir en el ámbito íntimo, con las decisiones que se toman. Sí es mejor hacer ruido que no llegar pero creo que esto en unos meses pasará. Y habrá otra causa. La lucha por estas cosas es íntima; creo en mantener las causas a largo plazo.

Me fastidia ver gente que se apunte a este carro cuando yo he visto gestos opuestos. Y pasará. Hay que preguntarse cuánto hacemos sin llevar el eslogan encima”. Raúl Arévalo, tranquilo y paseándose porque este año no compite, está deseando volver a la interpretación tras arrasar como director con Tarde para la ira. “La revolución empieza por uno mismo y por educar a las nuevas generaciones. Con esas medidas se conseguirá acabar con la desigualdad. Y el hombre debe implicarse más porque es un tema social”. Juan Diego Botto pasa al terreno del pragmatismo: “Tocaba empezar a visibilizar una deuda de muestra sociedad con las mujeres, no solo en las brechas salariales o en la menor presencia, sino en un machismo implícito en la sociedad y que, en su expresión más dramática, se traduce en los asesinatos de mujeres. Pero lo que no se traduzca en una legislación con presupuesto, será difícil que produzca resultados”.

Maribel Verdú, once nominaciones y dos Goya, precede su opinión de una breve reprimenda: “Esto no es para darte un titular sino para una conversación sosegada y profunda. Creo que toda lucha es poca y quiero agradecer a todos los hombres que nos apoyan y algunos son más feministas que nosotras. Hay muchos hombres buenos”. Nathalie Poza, ganadora del Goya a Mejor Actriz, en ese momento no acababa de creérselo, pese a que casi todas las apuestas daban su nombre. Tiene un mérito extra levantarle el premio a Penélope Cruz, Maribel Verdú y Emily Mortimer. “La reivindicación de esta gala no va a quedar en un brindis a sol: cuando algo se pone sobre la mesa y se le da voz a quien no la ha tenido, las cosas comienzan a moverse. Yo no era consciente de esa desigualdad, por ejemplo. Ahora es responsabilidad de todos. Yo este año como jurado he visto trabajos de mujeres con mucha fuerza”. Sobre el tema de los abusos… “¿Quién te ha dicho que en España ocurre? Buscar un Harvey Weinstein para que lo usen los medios es sensacionalismo y no se lo voy a dar en la alfombra en diez segundos. No es el sitio para hablar de ello. Si me hubiese ocurrido, lo habría denunciado. Pero si te cuento una cosa y me sacas un titular por unos segundos, yo me enfadaría. No se puede banalizar y hablar de esto vestida de gala y con este ruido”. Le prometimos que respetaríamos sus palabras y aquí está. Enhorabuena.

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